(Imagen de google, es real, esto es parte de los parques de la Universidad de Oxford)
-Adoro este vestido. La máscara que lleva es simplemente perfecta. Y rosa, cómo no- Selene me estaba estresando. Llevábamos todo el día de tienda en tienda, buscando el vestido perfecto, a juego con la máscara. Yo ya había comprado el mío, era negro y ajustado, y la máscara dorada y negra.
-Sele, llevamos así toda la mañana. Déjame descansar un poco, ¿quieres?
-Sí, vale, me llevo este. Podemos ir a los parques de la Universidad, ¿vale? Así puedes contarme lo de Harry- dijo, guiñándome un ojo. Resoplé, y llevé el vestido y la máscara a la caja.
-¿Conocías a la chica que salió hoy en lo de los 365 días? Me sonaba, pero no sabía quién era- Al principio no sabía de qué hablaba, pero luego recordé las palabras de Paul: "Sois 365, como los días del año entero que vais a estar aquí. Cada día, será el día de uno de vosotros, ese día, seréis lo más importante, todo girará en torno a vosotros". Cierto. Había salido una chica pelirroja pequeña, que identifiqué como la chica cuyo cuarto estaba en frente del nuestro.
-Sí, se llama Scarlett, si no me equivoco. Es la chica de la habitación 30, la de en frente.
Selene asintió con la cabeza, y caminamos en silencio por las calles de Oxford hasta que estalló, pidiéndome que se lo contara ya o explotaba. Comencé a recordar...
"If I lay here... If I just lay here... Would you lie with me and just forget the World?" su voz y mi piano se mezclaban perfectamente, creando una armonía que nunca antes había conseguido con nadie. Harry tenía los ojos cerrados mientras cantaba "Chasing cars", y yo aprovechaba para mirarle. No me podía creer que estuviera ahí, con él, cantando y tocando. Cuando acabé la canción, él dejó la última nota en suspensión, como aún sin acabar, hasta que le toqué un acorde más como final perfecto. Me sonrió, y toqué una escala ascendente para desentumecer mis dedos. Cogió él entonces su guitarra y comenzó a tocar las notas de una canción que conocía demasiado bien, "Knockin on Heavens Door".
-Es mi canción favorita- dije entre los acordes. ¿Cómo lo habría adivinado? Lo seguí inmediatamente con el piano, incluso me atreví a cantar varias estrofas. Su voz era rasgada, más aguda que cuando hablaba, y tenía un toque de dulzura a la vez que de misterio. Contrastaba con la mía, poco trabajada, y mezzosoprano, que desafinaba más veces de las que afinaba. Harry no dejaba de sonreír, y cuando acabamos tocamos otra, y otra, y otra más, hasta que sus dedos estaban en carne viva y los míos planos de tanto pulsar las teclas del piano.
-Ha sido la mejor sesión de música de mi vida. Tocas genial- me sonrojé ante estas palabras, y le devolví el cumplido.
-Podemos repetir cuando quieras-dije, dejando de lado a mi dignidad.
-¿Mañana?-rió. Recogió su guitarra y sus partituras, y yo hice lo propio. Después, abrió la puerta y se dispuso a salir, pero se lo pensó mejor.
-Las damas primero- me tendió una mano, y me ayudó a salir, como su fuera una jovencita en apuros del siglo XVIII. Esta vez reí yo, pero mi felicidad fue interrumpida por un anuncio en la megafonía: "Buenas tardes. Debido a un problema en las cocinas tendremos que cenar una hora antes, lo que significa que vengáis ya al comedor. Gracias" Genial, la cena a las 5. Ya era demasiado pronto a las 6, como para que ahora fuera antes todavía. Me despedí con pesar de Harry, porque había quedado con Leon para cenar, prometiéndole que nos veríamos pronto...
Habíamos llegado ya a los jardines de la Universidad y me quedé maravillada: eran una vastísima extensión de hierba, llena de gente estudiando, a la sombra de los árboles, paseando o jugando al frisbee. Me giré al acabar de contar todo y vi a Selene demasiado ensimismada, por lo que tuve que llevarla hasta la sombra de un haya y reanimarla allí. Dos segundos más tarde reaccionó, gritándome algo en que contenía las palabras "Harry" "no" y "creer", hasta que la calmé, riendo.
-Tenemos un problema. Mañana es el baile, y ninguna de las dos tiene pareja- me dijo, triste.
-Selene, eres tonta. Si Gus no te lo ha pedido es porque tienes que pedírselo tú. Anda, ve ahora y habla con él- dije, al verlo de espaldas jugando al rugby con alguien que no conseguía identificar. Selene se puso roja al instante, pero después volvió su cara hacia mí, triunfante.
-Y tú ¿qué? ¿Leon, Harry?- no me había parado a pensarlo, y sus palabras me sentaron como una ducha de agua fría. Obviamente, Harry iría con su nueva "novia", y yo debería pedírselo a Leon...
-Ahora que lo pienso, Selene, el amigo de Gus, ¿quién es? No veo con las lentillas...-entorné los ojos y distinguí el cabello rubio de Leon, pero no dije nada, quería darle un poco de juego a Selene.
Como siempre, me empezó a gritar que si ella iba, yo también, con lo que yo me levanté, dejándola con la palabra en la boca, y me dirigí hacia los chicos.
Al verme llegar, pararon la pelota en el aire, y Gus se acercó para saludarme. Leon se aproximó más lentamente, y juraría que había querido darme un abrazo, pero se contuvo. Vi a Gus sonreír, y me giré para ver a Selene corriendo detrás de mí. Cuando llegó, se bloqueó y las palabras no le salían.
-Eh, Selene-dije-. ¿Tienes algo que decirle a Gus?- todos nos reímos, menos ella, que se puso roja- Vale, vale, ya os dejamos-le hice un gesto a Leon y nos fuimos para otro lado, pero pude ver por el rabillo del ojo como Gus sonreía de oreja a oreja y pronunciaba un claro sí, abrazando a Selene.
-¿Y bien?- preguntó Leon, de repente. Lo miré, perdiéndome en sus ojos café. No lo dudé un segundo, sosteniéndole la mirada, decidí hacerlo gracioso. Al fin y al cabo, quería distender la tensión entre nosotros.
-Leon Wessel, ¿sería usted tan amable de acompañarme al baile de mañana por la noche?- dije, observando con gracia cómo su expresión cambiaba de la incredulidad a la felicidad.
-Será un placer, señorita Fernández- respondió, cogiéndome del brazo y llevándome de nuevo hacia Selene y Gus.
Un par de horas después, Selene y yo dejamos a los chicos jugando de nuevo para ir a comer: ya nos habíamos acostumbrado al nuevo horario. Nos despedimos hasta más tarde. Sin embargo, Leon se acercó a mí, nervioso, y me quedé estupefacta al recibir un tímido beso de sus labios en mi mejilla. Después, sentí como Selene tiraba de mí, oía sus palabras pero no las escuchaba, y juntas, hicimos el camino de vuelta al campus, aunque yo estaba en otro lugar.
-Elisa

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