-Se ruega a todos los estudiantes que por favor se presenten en la sala de la televisión, sala 101, en diez minutos para la primera reunión informativa. Gracias.
La voz se oyó por todos los pasillos del St. Hugh's College gracias a su moderna megafonía. Selene y yo estábamos de vuelta en la habitación, pensando en nuestras cosas. Recogimos un poco (yo recogí, Selene miró como lo hacía) y nos fuimos hacia la sala.
Al llegar allí, vimos a todo el mundo sentado ya en los sofás, y rojas de vergüenza nos sentamos en uno pequeño rojo, junto a una chica morena de pelo larguísimo. Paul estaba justo en frente de la tele, y nos guió un ojo antes de comenzar a hablar.
-Bien, bien, bienvenidos a todos al St Hugh's College. Esperamos que vuestra estancia aquí sea de lo más agradable, aunque bueno, teniéndome a mí aquí, ¿cómo no lo va a ser?
Todos reímos, y recorrí la sala con mis ojos. Mi mirada se posó en un chico tirado en un sofá, demasiado relajado, sonriente, de pelo rizado y ojos verdes demasiado perfectos. A su lado estaba un chico rubio claramente alemán, y ambos tenían las sonrisas pintadas en los rostros. Recordé con una punzada de dolor que los chicos como él no se enamoraban de chicas como yo. Harry Styles, por mucho que me gustasa, nunca se fijaría en mí. Aparté mi vista de ellos antes de que me pillaran, y me volví a concentrar en Paul.
-Perfecto. Os voy a explicar un par de cosas: lo primero que vamos a hacer será dividiros en las dos modalidades de bachillerato, o de los dos últimos cursos de la formación, que ofrecemos aquí, son ciencias y letras. Por favor, los del primer itinerario, con matemáticas, biología, física, química y demás, poneos aquí en los sillones de la derecha. Los que tengan latín, griego antiguo, historia del arte, y el resto, por favor, a mi izquierda.
Dejé que Selene se fuera con los de ciencias murmurando un "te veo luego" y me quedé sentada con la chica morena en el sofá, quien me sonrió. Con algo de alivio, vi como Harry se quedaba en la izquierda, al igual que su amigo rubio.
-Bien, estamos todos. Ahora, lo que más os interesa a vosotros. Sois 365, como los días del año entero que vais a estar aquí. Cada día, será el día de uno de vosotros, ese día, seréis lo más importante, todo girará en torno a vosotros. Pero no os diremos cuál es vuestro día con antelación, lo diremos en el desayuno del día propio. Mañana comenzaremos con ello, así que ¡mucha suerte a quien le toque!- todos sonreímos ante esta nueva posibilidad, se notaba que todos estábamos deseando saber qué habría que hacer en esos días-. Siguiente aviso. Dentro de dos días tendrá lugar el baile de bienvenida, el cual tendrá la temática de baile de máscaras. Os daremos varias direcciones en la ciudad para que podáis ir a mirar vestidos, trajes, y demás complementos. Y lo más importante, chicas invitan a chicos-hubo un gran revuelo por parte de las chicas, y gritos de júbilo por parte de los chicos. Yo no sabía que pensar. La oportunidad se presentaría, pensé-. Nadie puede saber con quién asistiréis, tiene que ser un completo secreto. Haremos varias actividades para que os conozcáis, empezando en un par de minutos. Pero antes...-un grupo de veinte personas, de entre 30 y 50 años, entraron en la sala-...debéis conocer a vuestros profesores.
Procedió a presentarlos, y solo me quedé con un nombre que me llamó mucho la atención: Matthew Tyler, mi profesor de latín. Como hija de profesora de esta misma materia, ya estaba algo metida en el tema, pero me apasionaba y esperaba de verdad que Matthew fuera buen profesor. Después, todos ellos se sentaron y Paul procedió.
-Bien, ahora, las damas primero. Cada una de las chicas vendréis a esta urna y sacaréis el nombre de un chico, con el que tendréis que pasar el día de hoy y mañana. No lo toméis literalmente, solo para las comidas, el tiempo libre... intentad haceros lo más amigos posible. No es obligatorio, pero sería un buen comienzo.
Miré a mi alrededor, y todo eran chicas entusiasmadas. A mí, la verdad, no me daba más. Así que cuando Paul pidió una chica voluntaria para ser la primera, me levanté enseguida.
-Perfecto, nuestra española. Acércate, Elisa-me dijo con una sonrisa, mientras me habría paso entre la multitud de miradas mirándome. Normalmente no solía ser tan atrevida, pero ¿qué más daba? -Eres de letras, ¿verdad?
Asentí con la cabeza y esbocé la mejor sonrisa que tenía, sin mirar al público. Paul me tendió la urna, y metí mi mano, deseando a la vez sacar y no sacar el nombre de Harry, el rizoso que sin siquiera conocerle me había tocado el nervio sensible.
Saqué un papelito perfectamente doblado en cuadrado, y lo abrí.
-Leon Wessel-Masannek-el nombre me sonaba, pero no conseguía ubicarlo. Cuando el amigo rubio de Harry se levantó de su lado del sillón, mi corazón dio un pequeño vuelco. Era más guapo de lo que había pensado, siempre eclipsado por Harry. Estaba contenta porque no me había tocado Harry, pero aún así me había salido alguien cercano a él. Dios, ¿por qué estaba tan obsesionada? Quítatelo de la cabeza, pensé, mientras Leon se acercaba a mí con una sonrisa en la cara.
Paul nos dijo que podíamos salir fuera si queríamos, a los jardines, y Leon me preguntó que si quería quedarme o prefería tomar el aire. Le respondí lo segundo, y con delicadeza me dirigió a la puerta. Pude captar el ojo de Selene mirándome desde un rincón, rebosante de felicidad, mientras me guiñaba el ojo.
Hacía un sol espléndido, y me encontré a mí misma hablando con Leon de todo lo que se me pasaba por la cabeza. Tenía un acento atractivo, como él, y venía de Múnich, Alemania. Bien, otra razón para que me gustara ese chico. Adoraba a los alemanes.
Poco a poco, entre risas, charlas, y demás, los terrenos del St. Hugh's se fueron llenando de parejas que o bien reían, o estaban sentadas incómodamente la una al lado de la otra. Me lo estaba pasando genial con Leon, y pude olvidarme por un momento de Harry, hasta que lo vi.
Salía por la puerta del college de la mano de la chica que Selene y yo habíamos visto en el comedor. Ella gritaba y él reía. Pude averiguar que ella se llamaba Aitana, por lo que tenía que ser hispanoparlante. Sentí un retortijón en el estómago, pero alguien me tiró a la hierba por detrás, cayéndose encima de mí.
-Ouch, ¡me has hecho daño!
-Perdona, Selene, cielo, tú te has tirado encima de mí.
-Cierto-me dijo entre risas mientras se levantaba. Después, se giró hacia el chico que iba detrás de ella. Rubio oscuro, y de ojos azules que enamoran. La miré inquisitivamente, y ella rió, pasando del español al inglés.
-Elisa, este es Augustus, Gus para los amigos. Gus, esta es mi amiga Elisa.
-Encantada, Augustus-dije, estrechándole la mano.
-Llámame Gus, por favor-me replicó, y pude adivinar que era de algún país angloparlante. Me cayó bien al instante. Después, me giré, y presenté a Leon.
-Selene, Gus, este es Leon. Leon, Selene y Gus.
Se dieron la mano, y nos sentamos los cuatro en la hierba. Congeniamos al instante, Gus era divertidísimo, y pude ver que estaba enamoradísimo de Selene, se le notaba. Pero decidí no decir nada.
Pasaron las horas, hasta que llegaron las doce, tiempo de comer. Los cuatro nos fuimos al comedor, y cogimos las bandejas. Arroz con pollo, uno de mis platos favoritos, estaba en el menú de ese día. No sé cómo, pero me olvidé de Harry totalmente. Solo tenía ojos para Leon.
Aún así, sentí una punzada de dolor cuando lo vi con Aitana, sentados en la mesa de la derecha, comiendo entre beso y beso. Aquello sí que había sido rápido.
Aparté los pensamientos de mi cabeza y me concentré en Leon, cosa que no encontré difícil. ¿Podía ser que estuviera enamorada de dos chicos a la vez, uno de ellos sin siquiera conocerle?
-Elisa
Imagen de weheartit

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