domingo, 5 de mayo de 2013

Capítulo 13: Preparativos


Habían pasado dos días desde que Leon se había marchado, y no había tenido noticias de él. Harry y yo actuábamos de forma normal, como si nada hubiera pasado. Él seguía con Aitana y cada vez que la veía me dirigía una mirada de odio como la que nadie me había dirigido nunca. Me preguntaba si lo sabría.
Mientras, Selene y Gus habían empezado a salir, con lo cual ella estaba más insoportable que nunca y él la seguía a todas partes. Seguíamos estando juntos, pero ya no era lo mismo. Por lo que la única que me quedaba era Katarina.
En aquellos últimos días había demostrado ser una persona digna de confianza y una buena amiga. Así que entonces me dedicaba a vagar con ella por los jardines o por la ciudad, hablando sobre nosotras mismas y sobre el resto.
Descubrí que venía de San Petersburgo y que tenía novio allí, por ello no se había lanzado a ningún chico en Oxford, como la mayoría había hecho. Cada segundo que pasaba mejor me caía aquella chica y más amigas nos hacíamos. Decidí llevarla a un lugar que había descubierto hacía varias semanas en el centro de Oxford, en un lugar llamado Covered Market. Era una puertecita pequeña con el nombre de Shakespeare’s en la puerta, pero era una maravilla por dentro. Hacían los mejores batidos del mundo, con cualquier cosa. Hasta de Ositos de Haribo...

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-Buenos días, bienvenidas a Shakespeare’s. Hoy tenemos una oferta de batidos medianos: dos por tres libras. ¿Os apuntáis?-nos dijo el camarero de pelo negro y rubio que tantas veces me había servido batidos de Cadbury’s Caramel. Le sonreí- Para la dama rubia, lo de siempre, ¿me equivoco?-negué con la cabeza y le devolví la sonrisa.
-Yo tomaré uno de Maltesers, por favor-dijo Katarina.
-Marchando-contestó él, sin perder la sonrisa.
Nos sentamos en una mesita y seguimos hablando hasta que llegaron los batidos. Katarina se maravilló de su sabor e hizo que pidiéramos otra ronda.
Pasamos allí casi dos horas, hasta que nuestros teléfonos sonaron a la vez con el mismo mensaje:
Estudiantes St. Hugh’s College, acudan en media hora a la sala de la televisión, importante. Paul.

La sala estaba ya llena cuando llegamos, y aún faltaba gente por venir. Divisé a Harry, Aitana, Gus y Selene los cuatro en un mismo sofá, así que me fui con Katarina a una de las sillas que estaban en primera fila. Suspiré y deseé que Selene no se hubiera hecho amiga de aquella arpía. ¿Pero en qué estaba pensando? ¿Qué más me daba a mí Aitana? Respira, Elisa, pensé.
No me dio tiempo porque Paul entró por la puerta, seguido de Esther y más monitores.
-Bien, chicos.-dijo cuando nos callamos-. Como sabéis, el lunes que viene comienzan las clases-hubo un revuelo general, y yo me giré para ver a los cuatro del sofá. Selene me sonreía, pero el resto estaban serios.
-Sí, ahora mismo os vamos a dar las carpetas con los libros y el resto de la información-dijo una monitora de pelo corto y negro y llena de piercings-. No me he presentado. Soy Emer Calliby y seré la persona a quien debéis recurrir si tenéis algún problema académico. Yo me ocuparé del resto.
-Bien, cuando diga vuestros nombres, vendréis aquí, cogeréis las carpetas que os correspondan, y saldréis, los de letras por la derecha y los de ciencias por la izquierda.
Me mantuve ausente hasta que dijeron mi nombre, el primero de mi grupo. Me levanté, cogí mis cosas, y salí por la derecha  a esperar al resto.
Poco a poco fue llegando la gente y descubrí que tanto Gus como Aitana estaban en el de ciencias, por lo que aquello me daba libertad para estar con Harry y Katarina, y Leon cuando volviese.
En la sala estaban nuestros profesores, entre ellos Mathew Tyler, el de latín, esperándonos. Nos explicaron las asignaturas que tendríamos y más aspectos sobre las clases, y al final nos dieron los papeles para las optativas. Yo cogí Literatura Universal y Escritura Creativa, al igual que Harry. Katarina se apuntó a Esperanto y Economía, y yo escogí por Leon las que él me había dicho: Literatura Universal y Proyecto de investigación: Runas Antiguas. Genial, tendría una clase con Harry y Leon a la vez, aparte de las generales. Genial.
Cuando nos dejaron salir, nos reunimos todos en los jardines. Gus, Selene y Aitana estaban ya esperando, sentados bajo el roble de siempre, y nos unimos a su charla. Odié a Selene infinitamente porque parecía que se había olvidado de mí y se había hecho amiguísima de Aitana, lo cual me molestaba, aunque no estaba muy segura del porqué. Tal y como hablaba, me hacía odiarla más aún, parecía que se creía la mejor solo porque venía de una familia rica con posesiones en todos los continentes. 
Estaba hablando con Katarina cuando me sonó el móvil. Era Leon. ¡Por fin!
Me levanté corriendo de la hierba y corrí hasta alejarme un poco de la gente. Cuando cogí, ya había colgado, pero me senté a esperar que llamase otra vez. Sin embargo, alguien se sentó detrás de mí. No me giré, podía oler su perfume a tres kilómetros a la redonda, y su risita tonta me hizo rodar los ojos y carraspear en alto.
-¿Te han dicho alguna vez que es de mala educación espiar y seguir a la gente, Aitana?
-No, cielo, nunca. ¿Te lo han dicho a ti sobre besar a chicos que ya tienen novia?
Se me heló la sangre. No podía saberlo, no podía haberse enterado. Harry no se lo podía haber dicho, no. No, no y no. Era imposible.
-Lo sé todo, cielo. Lo siento por Harry, aunque bueno, lo siento más por ti porque él no siente nada por ti, a diferencia de lo que sientes tú por él. Siempre se compadeció de las más feas-dijo con una risita.
Me giré con ganas de cruzarle la cara, pero me contuve.
-Sí, cierto, y siempre le ha gustado salir con las más putas.
Se quedó sin palabras por unos instantes, pero volvió a esbozar su sonrisa falsa.
-No te lo voy a negar. Estamos en igualdad de condiciones si te digo que ya le he puesto los cuernos a Harry más de tres veces, o cuatro, ya ni me acuerdo. Tampoco me importa que se entere, no me va a dejar por ti, cielo. Pero tu novio puede que sí te deje si se entera. Si yo fuera tú, se lo diría pronto, no vaya a ser que se me escape.- sería zorra aquella arpía, encima me estaba amenazando. En ese momento, mi móvil se encendió y el nombre de Leon apareció en la pantalla- Si yo fuera tú, se lo diría ahora. No esperes más, cielo. No se lo merece.
Se levantó y se fue, sacudiéndose el pelo y quitándose la chaqueta para dejar ver la mini camiseta que llevaba, que apenas le tapaba nada. Me tiré en la hierba hacia atrás, arrancando las briznas, y descolgué el teléfono.
-Leon.
-Elisa-su voz sonaba diferente. Sería la distancia...
-Gracias a Dios, Leon, ya estaba preocupada.
-Lo siento, no tuve un momento libre hasta ahora para llamarte... ¿Qué tal van las cosas por ahí?
Me lo pensé un momento, pero decidí esperar para decírselo. No quería, pero por mucho que me doliera, Aitana tenía razón. Era mejor que se enterase por mí que por otra.
-Todo bien, hoy nos han dado los libros y todo para empezar las clases el lunes. ¿Vienes el sábado?
-Sí, ya tengo el vuelo, y todo.
-¿Qué tal tu abuela?
Tardó en responder.
-Mal, va mal. Los médicos dicen que dentro de un día le pondrán  ya los calmantes para que no sienta nada, pero aún está consciente. Me pude despedir de ella ayer, y hoy lo haré otra vez, y así hasta que...
-Hasta que se acabe- terminé yo la frase. Pasó unos segundos sin contestar.
-Sí, hasta que se acabe. Pero bueno, no quiero hablar del tema. Cuéntame cómo van las cosas, te echo de menos. Y al resto también.
-Pues verás, hay una cosa que tengo que decirte...-dije ligeramente tartamudeando.
-Dime-respondió él.
-Eh... El otro día, en Stonehenge...- unas voces por detrás me cortaron la voz, unos gritos desgarradores en alemán que hicieron que soltara el teléfono y, por lo que pude oír, Leon también. Oí una conversación, gritos y sollozos, y Leon volvió a coger el móvil.
-¿Leon? ¿Estás bien? ¿Qué ha pasado?
Tardó de nuevo en responder, pero al final lo hizo.
-Mi abuela se acaba de morir.
Me quedé de piedra. No podía decirle nada en aquella situación. Lo mejor que podía hacer era decirle que lo sentía y colgar, dejarle solo. Pero la voz no me salía y las manos no me funcionaban.
-Me tengo que ir-dijo a duras penas- Ya te llamaré si puedo y...
-Lo siento, Leon-conseguí articular.
-No pasa nada... bueno, sí pasa... Pero ya hablaremos-estaba realmente aguantando mucho, parecía que de un momento a otro iba a romper a llorar- Escucha, ya hablaremos, ¿vale? Ya me dirás eso que me tenías que decir.
-Vale...
-Te quiero. Y gracias.
No sé como, pero conseguí responderle antes de que colgara.
-Te quiero. Y lo siento.
-No te preocupes. Adiós.
Había pasado por alto que el último “lo siento” no iba a exactamente por su abuela. Me tiré otra vez en el prado, cerré los ojos y maldije en silencio a todo el mundo. Arranqué más hierba y hasta me tiré del pelo. ¿Qué cojones, con perdón de la expresión, iba a hacer yo ahora?

-Elisa
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4 comentarios:

  1. A VER, CACHO PUTA
    ¿Te parece manera de dejar un capítulo? ¿No, verdad? Pues ya está.
    Primero de todo: no quiero que Selene (osea yo) sea amiga de Aitana ¿lo pillas? No quiero, me parece muy mal
    A Aitana tienes que pegarle una patada en toda la boca, y ya verás como se calla, y creo que ya está jejeje
    Te quiero, bueno en realidad te odio, pero ya sabes

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    1. No, pero sabes lo que me gusta a mí acabarlos así :3
      Lo pillo lo pillo, pero tranqui que ya verás jajaja ya se la pegaré, ya.
      Te quiero yo más, ya lo sabes.

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  2. (Esto me va a doler): Coincido con Selene; PEGALE UNA PATADA EN LA BOCA, JODER.
    No puedo pensar ahora mismo algo más que escribirte :(
    Te quierooo petarda

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    1. Esa patada en la boca te va a doler cielo. Jajajajaja don't worry.
      Be happy.
      Ahora te comento.
      Un kisss
      te quiero yo también

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