jueves, 16 de mayo de 2013

Capítulo 14: ?





Me había pasado la semana evitando a todos, encerrándome en la biblioteca y en las salas de música, perdiéndome por Oxford y descubriendo nuevos lugares. Pero aquel día algo me hizo cambiar de opinión e ir a buscar a mis amigos. Quizá estaba feliz porque Leon vendría aquella noche. O quizá simplemente echaba de menos a mi mejor amiga.
Los encontré en la sala donde teníamos una pequeña cafetería, donde servían chocolate caliente cada hora y daban galletas gratis, a parte de lo que podías comprar. Estaban sentados alrededor de una mesa y, desgraciadamente, la única que estaba mirando hacia la puerta era Aitana.
-¡Elisa! Cielo, cuanto tiempo sin verte. ¡Ven!-¿se podía ser más falsa? Me fijé en que Harry estaba sentado en frente de ella, con los ojos fijos en el vaso vacío que estaba justo delante de él. Caminé hacia ellos y cogí una silla, sentándome entre Selene y Aitana- Supongo que estarás deseando que llegue Leon. Así ya podremos salir los seis juntos como una cita triple.
-Sí, estoy deseándolo-dijo Selene, demasiado irónicamente. Suspiré profundamente y se me escapó una sonrisa. Así que ella tampoco la aguantaba. Mejor. Se veía que, por la cara de fastidio que ponía mi amiga, no estaba nada a gusto con ella. Cruzamos una mirada, esa que siempre cruzábamos y con la cual lo decíamos todo, y decidimos en silencio hablar cuando hubiéramos terminado allí.
-Perfecto-dijo Aitana dando palmaditas- Lo único que nos queda es buscarle a un chico a esa amiga tuya, Katarina, para que pueda estar con nosotros también.
Todos le dirigimos la mirada a Aitana, sorprendidos.
-¿Qué? Oh, tenéis razón. La pobrecita, con esa cara, no va a llegar a ningún sitio. Dudo seriamente que se interese siquiera por los chicos. Tal y como viste... ¡Y ese pelo! ¿Os habéis fijado alguna vez? ¡Parece que ni se lo peina!
Me levanté de mi silla inmediatamente, encarándome con ella, y sorprendentemente no fui la única. Selene, Gus y Harry me hacían compañía mirándola desde las alturas, y yo fui la primera en hablar, aunque me contuve bastante.
-Mira, Aitana. No me caes bien, ni nunca lo harás. Me da igual que hables de mí por ahí pero ten clara una cosa: insulta a Katarina una vez más y sabrás quien soy yo.
-¿De qué vas, Aitana?-corroboró Gus- ¿Te ha hecho algo Katarina? Si ni siquiera la conoces.
-Deja de hablar de gente a la que no conoces, Aitana. Ya estoy harta- explotó Selene y estoy segura de que si no le hubiera puesto una mano en su brazo para que parase, hubiera seguido hablando, probablemente para no parar. Y solo quedaba Harry. Parecía que no iba a hablar mientras nosotros tres estuviéramos allí, así que agarró de una mano a Aitana, nada romántico por cierto, y la arrastró al pasillo que salía de la sala hacia el sótano.
-Bueno, chicas. Nos vamos. ¿Os apetece ir al KFC a por algo de comer?-preguntó Gus. Selene lo miró como si estuviera loco.
-¿Pero tú me conoces? ¿Te crees que me voy a ir de aquí sin saber lo que pasa?
-Definitivamente, Gus. No la conoces-reí yo y, cogiéndola de la mano, abrimos la puerta del pasillo.
Las voces venían de la derecha, así que seguimos recto, hacia los jardines. Pero nos quedamos a la altura suficiente para echar a correr si nos pillaban, y aún oír lo que decían.
-...¿Estás loca? ¿Te crees que todo esto es una broma? ¿Quieres echarlo a perder?-gritaba Harry.
-Venga, Harry. No creerás que iba en serio, ¿verdad?
-¿Sobre qué? ¿Sobre lo de Katarina? Pues sí, lo creo. Aitana, no ayudas así, ¿vale?
-Osea, que todo esto es por ella. Todo.
Pareció que él vacilaba antes de contestar.
-Sí. Todo y por ella. Te lo advierto. Un paso más allá de la raya, y estás fuera de aquí.
No reaccionábamos ninguno de los tres, hasta que oímos pasos acelerados en nuestra dirección. Gus nos agarró a Selene y a mí y echamos a correr los tres hacia los jardines, sin tener ni la menor idea de qué estaban diciendo Harry y Aitana.

Unos suaves golpes en la puerta me despertaron de mi ensueño dado que rompieron la monotonía del agua de la ducha. Me levanté la cama, le grité a Selene que no saliera, y descorrí el cerrojo de la puerta.
-Ya pensaba que no abrirías.
-¡Leon!-me lo pensé dos veces, pero me tiré a sus brazos. Se notaba que lo necesitaba, así que no se cuanto tiempo me pasé allí, abrazándolo, hasta que él se separó.
-Te he echado de menos.
-Yo a ti también, Leon.
Le atraje hacia mí y cerré la puerta. Vi cómo sonreía y no pude evitar besarle, pero me paré antes de que fuera más que un simple beso. Aquello estaba mal.
-Escucha, Elisa-me dijo él, sorprendiéndome-. Tenemos que hablar.


-Joder-le dije a Gus por enésima vez-. Sé que no tenía que haberlo escuchado pero, ¿qué querías que hiciera? Estaba en la ducha, y ellos dos ahí fuera, hablando de esas cosas...
-Eh, pequeña, no es tu culpa. Ni aunque no hubieras querido no habrías podido evitarlo. Pero a ver, cálmate y cuéntamelo todo otra vez, porque con tanto estrés no he entendido ni la mitad.
Respiré hondo varias veces y lo miré a los ojos. Después, le cogí de la mano y lo senté en un banco, a mi lado.
-¿Quieres la versión corta o la versión larga?-pregunté.
-La que tú quieras-me respondió él, llevando su mano a mi mejilla tratando de relajarme.
-Vale. Pues... a ver, yo estaba en la ducha y oí cómo Leon llegaba. Después de unos minutos, supongo que estarían besándose, Leon le dijo que tenían que hablar, pero Elisa se le adelantó y le contó todo lo de Stonehenge, lo de Harry, y le dijo que ella no había sido ella misma, que no sabía por qué lo había hecho pero que sabía que él tenía que saberlo. Ella estaba al borde de las lágrimas, y eso que la he visto pocas veces llorar, pero él la debió de coger en brazos o algo porque luego ella se fue calmando. Pero luego él le dijo que él también tenía algo que decirle y le empezó a contar que allí en Alemania, en el funeral de su abuela se había reencontrado con su exnovia, con la que había cortado justo antes de venir aquí, y pasó algo. No lo oí muy bien porque estaba con la ducha y se me cayó el champú al suelo, y...
-Selene, para-me dijo Gus. No sabía ni por qué pero tenía lágrimas en los ojos y no estaba llorando, pero estaba demasiado acalorada de contarlo todo. Si algo me caracterizaba, era la empatía, y siempre que contaba algo me aceleraba y lo sentía como si me estuviese pasando  a mí.
Gus me atrajo hacia sí con una mano y me abrazó, mientras lloraba lágrimas que no eran mías.
-No digas nada-me pidió. Luego, se levantó y me tendió una mano- Vamos a por un helado. Yo invito.

-Gracias, Gus-dije mientras lamía mi helado de vainilla, caramelo y galletas Oreo.
-No hay que darlas. Ahora, si quieres...
-¿Seguir? No hay nada más que contar. Oí cómo se abría la puerta una vez y después otra, y cuando salí del baño no había nadie en la habitación. Solo vi que la ventana estaba abierta.
-¿Y no crees que...
-...que uno de los dos se tirara por la ventana?-terminé yo, lanzándole una mirada asesina. Él se encogió de hombros- Eres tonto.
-Lo sé. Pero por eso me quieres.
-Lo sé-dije mientras me levantaba y me sentaba en la silla vacía que quedaba a su lado y le daba un beso.
-Tus besos saben mejor así, a vainilla-me dijo levantándome y sentándome encima suyo. Sonreí y tomé otra cucharada de helado, esta vez de Oreo.
-¿Y qué tal así?-pregunté, acercándome a él. Sabía de sobra que las Oreo le perdían y por ello me quedé a escasos milímetros de su boca. Cuando él se acercó para besarme, me aparté unos centímetros, pero él me sujetó la espalda y se inclinó para intentarlo de nuevo. Esta vez, se lo permití, y me dio igual que estuviéramos en una cafetería con media ciudad mirándonos. Cuando estaba con Gus era como si todo lo demás desapareciese y solo estuviéramos él, yo, y el helado, por supuesto.
No sé cuanto tiempo estuve besándole, pero sé que cuando volví para mirar el helado, este ya se había derretido. Me reí y me lo bebí de la tarrina, como hacía siempre.
-Te quiero-me dijo Gus.
Sin embargo, no me dio tiempo a responder. La campanilla que estaba situada sobre la puerta tintineó y una figura enfundada en un abrigo entró en el local. Me pregunté quién sería, pues yo estaba en pantalones cortos y en la calle hacía un calor infernal. Cuando se quitó la capucha, me tuve que morder la lengua para no saltar de la sorpresa ni gritar. Leon se sentó en la barra y yo me volví hacia Gus.
-Tenemos que volver. Tenemos que buscar a Elisa.


-Elisa

P.D. No encontraba un título mejor que "?". Y no, a mí tampoco me gusta este capítulo. Mañana subo, lo prometo :)


4 comentarios:

  1. Me cago en todo Elisa, cabrona de mierda. Puta, puta, puta, puta, puta.
    ¿A ver por qué me haces esto? ¿Te crees que yo así puedo seguir estudiando? Pues no, claro que no puedo.
    Te odio, te odio, mucho.
    En serio, estas tardando en escribir el siguiente. Así que venga GO GO GO GO.
    Te odio.
    Att: Yo
    PD: todos los insultos van con el amor made in Selene :)
    PD2: quiero que hagas los capítulos más largos jes jes

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    1. Lo sé lo sé soy una puta zorra de mierda jajaja Pero me amáis todassssssss y todos que sé que hay alguno que me lee jajajaja bueno ya subí pero es que se me había olvidado contestar jajaja y sí, el capítulo siguiente ya es más largo: :)

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  2. ¿TÚ PRETENDES QUE TE MATE, NO? Me cago en Ros, sube ya o mueres. Osea, entre los ilustrados que escribieron la teoría de gimnasia y esto... Enough Elisa enough. AAAAAY Dios. Por cierto, me perdí a lot cuando Harry le dijo "Una más y estás fuera"... ¿es un espía en una misión secreta o qué? Y quién coño es el que entró? O qué hacía Leon allí? Arg, srly, te odio.
    Very kisssssssssss
    sassy

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    1. Sí, eso busco jajaja ya te lo expliqué, así que... Y ya subí y todo y ya sé que me odias y que soy una puta zorra así que... jajaja very kissssssss sassy tú

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