N/A: Recuerdo que lo que está escrito en negrita está narrado por Selene, y el resto por Elisa :)
El hilo de la bombilla del baño era fascinante. Estaba enroscado en rizos perfectos y... espera, ¿qué narices estaba haciendo? Estaba retrasando el momento de salir ahí fuera y enfrentarme a quién sabe el qué. Tenía un problema y el problema me lo había creado yo misma, o mejor dicho, el problema era yo. Me había montado una película con Harry que no tenía final, pero que debería acabar ya. Respiré hondo, pero me detuve al oír la voz de Harry demasiado cerca de la puerta del baño.
-Paul ha dicho esta mañana, antes de que Leon le rogase que nos dejara venir a verte al hospital-aunque no estaba fuera, sabía perfectamente que Selene se había sonrojado, y no tenía por qué hacerlo. Harry prosiguió-. Nos dijo que las clases empiezan el 1 de septiembre y que dentro de poco nos van a llevar a la primera excursión, Stonehenge- lo noté sonreír incluso a distancia. Pero no sabía lo que pasó a continuación. Alguien gritó un ¡NO, ESPERA! Y acto seguido sentí como la mano que tenía en el pomo de la puerta comenzó a girar hasta oír un clic. La puerta se abrió de par en par y los rizos de Harry me taparon la cara por completo. Mi nariz chocó con la suya, pero me aparté rápidamente, mis mejillas rojas como la sangre. Levanté la vista y lo miré, parecía ligeramente sorprendido e incluso ruborizado, pero no le faltaba la sonrisa. Se la devolví y él murmuró un "perdón", apartándose de la puerta y dejándome salir. Después, cerró la puerta tras de sí y pude oír cómo giraba el pestillo. Respiré un par de veces y pasé la esquina que daba a la habitación.
Estaban de cuadro. Selene y Niall, tirados cada uno en su cama, hablaban sin parar, y Leon y Gus, de pie junto a ellos, atendían, aunque pude ver como Gus rechazaba todas las palabras de Niall. Leon no me había visto aún, así que me aproximé lentamente hacia él, situándome por detrás. Gus me vio, pero reprimió la risa y apartó la mirada, sin decir nada. Acerqué mis labios a su oreja lo más que pude sin ser descubierta y murmuré "Boo".
La reacción de Leon pudo ser lo más gracioso que había visto en mi vida. Dio un brinco seguido de un salto y se giró hacia atrás con una cara de asombro demasiado grande, para encontrarse con la habitación vacía. Me había movido a su otro lado, así que le toqué en el brazo para que se girara.
-¡LO SABÍA!-gritó, abrazándome, mientras respiraba rápidamente del susto y yo reía a más no poder. En ese momento, la enfermera de Selene y Niall entró en la habitación para decirnos que no podíamos estar tantos en la habitación, así que salimos todos al pasillo. Harry salió cinco segundos después, despeinado y jadeando. Iba a decirle algo cuando Leon se me adelantó:
-Parece que acabas de correr la maratón, tío- todos reímos, menos Harry. Me miró preocupado, pero en un segundo sus ojos cambiaron y volvieron a ser los de siempre, que sonreían aunque su boca no lo hacía-. Vamos a fuera ¿os parece bien?
-Preferiría quedarme aquí- dijo Gus-. No quiero que le pase nada a Selene.
-Por Dios, Augustus, no le van a hacer nada, está en un hospital- replicó Leon, y Harry y él rieron. Sin embargo, yo sabía por qué lo decía y hacía, porque no quería que Selene se quedara a solas con Niall. Así que cogí a los otros dos de las mangas y los saqué a rastras del pasillo, emergiendo al exterior, en una calle transitada de Londres con olor a agua y a viento.
-Vamos a dar un paseo-dijo Harry cogiéndome del brazo. Fue entonces cuando me di cuenta de la ropa que me había puesto, definitivamente la más indicada para ir a Londres. El chándal gris que llevaba ponía en letras blancas "University of Harvard" y la sudadera azul era la que me había traído mi hermana de Roma. Mis zapatillas de deporte estaban manchadas de tierra de todas las veces que había salido a correr con ellas y no las había limpiado. El mejor traje para visitar una de las ciudades más grandes de Europa, sí señor.
Harry empezó a caminar demasiado deprisa, así que yo me solté y me quedé atrás con Leon. Caminamos en silencio hasta el borde del río Támesis, y estaba segura al cien por cien de que Leon estaba pensando en lo mismo que yo, en lo que había pasado la noche anterior justo antes de que Selene se desmayara. Nos apoyamos los tres en la barandilla que separaba la calle del río y me permití solo un momento mirar cómo el viento alborotaba el cabello de Harry. Después Leon puso su mano sobre la mía y me vi obligada a apartar la vista. Harry, al ver nuestros gestos, sonrió.
-Os dejo solos. Voy hasta el Big Ben. Cuando acabéis...-le guiñó un ojo a Leon- ...llamad.
Iba a replicar cuando Harry desapareció de mi vista entre la muchedumbre. Me volví para encontrar a Leon en la misma posición, aún sujetando mi mano.
-Elisa...
Lo callé con la mirada, pero pareció darle igual. Siguió hablando como si no hubiera hecho nada.
-Sé que no es el momento más adecuado, pero no me importa. Ayer...- un torrente de recuerdos me invadió y las últimas palabras que recordaba haber cruzado con Leon había sido un "¿me permites este baile?" y después lo último que recuerdo fue haber contenido la respiración, esperando un beso que nunca llegó. Lo miré a los ojos, invitándolo a continuar-... ayer, empezamos algo que nunca terminamos.
Cerré los ojos, esperando sus siguientes palabras. Lo oí respirar junto a mí e inhalé su olor. Pero no habló, solo siguió acercándose más y más, hasta llegar a la misma posición en la que habíamos quedado la noche anterior. Me dediqué a contar los segundos que pasaban hasta que lo sentí sonreír. Abrí los ojos y él me cogió de la cintura, envolviéndome en sus brazos. Justo antes de cerrar los ojos de nuevo y entregarme a su beso, vi una figura en lo alto de las escaleras que bajaban a la explanada justo delante del río, donde estábamos nosotros. Harry estaba impasible mirándonos, y ya nada sonreía. Ni su boca, ni siquiera su mirada. Se había borrado de él.
Cuando Gus había salido por la puerta, justo antes, habíamos cruzado una mirada. Le dirigí una llena de sonrisas y de un "vuelve pronto", pero él solo me devolvió frialdad, ni siquiera hizo un ademán de volver. ¿Qué estaba pasando?
Tenía la cabeza llena de cosas, y sabía que Niall me estaba hablando pero no lo escuchaba. Hasta que se le ocurrió la brillante idea de tirarme un cojín a la cara.
-¡NIALL!-grité, mientras me encontraba con su risa. Él no contestó.
Me levanté de la cama, rechazando las sensaciones de mareo que me venían como oleadas de calor, y recogí del suelo todo lo que pude: mantas, ropa y papeles de hospital, y se lo tiré con la fuerza que tenía a Niall. Él, riendo aún más, se levantó y me cogió en volandas, y yo pataleando intenté bajarme. Cuando lo hizo, nuestros ojos se encontraron, y a mí ni se me pasó por la cabeza apartarme en ningún minuto, hasta que él me dijo unas palabras que me rompieron en dos:
-Ten cuidado. No quieras que tu novio se ponga aún más celoso de lo que está.
-Elisa
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